Ignorar a un cachorro cuando llora no siempre es una buena decisión. La forma correcta de actuar depende, sobre todo, de por qué está llorando. No es lo mismo un cachorro que reclama atención teniendo todas sus necesidades cubiertas que uno que siente miedo, frío, dolor o necesita salir a hacer sus necesidades.
Durante sus primeras semanas de vida, el llanto es una de las formas que tiene el cachorro de comunicar que algo ocurre. Además, cuando acaba de llegar a un nuevo hogar, se enfrenta a un entorno desconocido después de haber estado acompañado por su madre y sus hermanos.
Por ello, antes de ignorar el llanto de un cachorro es importante comprobar que se encuentra bien y tratar de identificar qué necesita. En determinados casos puede ser conveniente no reforzar un lloriqueo utilizado únicamente para conseguir atención, pero dejar llorar sistemáticamente a un cachorro sin atender a la causa de su malestar no es recomendable.
Responde a estas dos preguntas y sabrás qué hacer esta misma noche:
🌙 ¿Qué hago con este llanto?
Dinos cuándo llora y te decimos si atenderlo o esperar.
🛒 Para las primeras noches
Enlaces de afiliado: si compras a través de ellos recibimos una pequeña comisión sin coste extra para ti. Así mantenemos la web 100% gratuita.
Por qué llora tu cachorro (y cómo saber cuál es)
| Tipo de llanto | Señales | Qué hacer |
|---|---|---|
| Duelo de los primeros días | Llanto sostenido las primeras noches, busca contacto | Atender: cercanía, calor, rutina. Nunca ignorar. |
| Necesidad física | Llora tras horas sin salir o antes de comer; se agita | Atender en modo aburrido: pipí o comida y a dormir. |
| Miedo real | Tiembla, se esconde, pánico con ruidos | Atender y alejar del estímulo. El miedo ignorado crece. |
| Llamada de atención | Llora mirándote, para cuando consigue lo que quiere | Ignorar el llanto, premiar el silencio. |
¿Hay que ignorar a un cachorro cuando llora?
No existe una respuesta válida para todas las situaciones. Ignorar a un cachorro cuando llora no debería utilizarse como una norma general, ya que antes hay que averiguar qué está provocando ese comportamiento.
Si el cachorro acaba de llegar a casa y llora porque se encuentra solo o asustado, necesita principalmente seguridad y tiempo para adaptarse. Separarse de su madre y sus hermanos supone un cambio importante y es normal que durante los primeros días busque contacto y compañía.
En estas circunstancias, atender al cachorro de manera tranquila no significa necesariamente que vaya a convertirse en un perro dependiente. El objetivo debe ser ayudarle a sentirse seguro y, posteriormente, enseñarle de forma progresiva a descansar y permanecer solo.
La situación cambia cuando el perro está tranquilo, conoce su entorno, tiene cubiertas sus necesidades y utiliza el lloriqueo de manera recurrente para obtener algo concreto, como atención, comida o juego. En ese caso sí puede ser conveniente evitar reforzar esa conducta.
Esto tampoco significa regañarlo. Gritarle, castigarlo o prestarle mucha atención mientras llora puede aumentar su nerviosismo o generar una asociación diferente a la que buscamos.
Lo más importante es aprender a distinguir entre una necesidad real y una demanda de atención. Ignorar todos los llantos puede hacer que pasemos por alto señales importantes, mientras que responder con una gran interacción a cada pequeño sonido también puede favorecer determinados hábitos.
¿Cuándo sí se puede ignorar el llanto de un cachorro?
Puede tener sentido no prestar atención al lloriqueo cuando sabemos que el cachorro se encuentra bien y utiliza ese comportamiento únicamente para obtener una respuesta determinada.
Imaginemos que ha comido, dispone de agua, acaba de hacer sus necesidades, está cómodo y relajado y, aun así, empieza a lloriquear porque quiere jugar mientras estamos ocupados. Si cada vez que lo hace dejamos inmediatamente lo que estamos haciendo para prestarle atención, puede aprender que llorar es una forma eficaz de conseguirla.
En estas situaciones es preferible reforzar la calma en lugar del llanto.
En lugar de mirarlo, hablarle continuamente o regañarlo mientras lloriquea, podemos esperar a que se tranquilice durante unos segundos. Cuando esté calmado, entonces podemos ofrecerle atención, una caricia o iniciar una actividad.
De esta manera, el cachorro tiene más oportunidades de asociar el comportamiento tranquilo con consecuencias positivas.
La constancia también es importante. Si unas veces ignoramos el lloriqueo y otras veces respondemos inmediatamente ofreciéndole juego o comida, puede resultar más difícil establecer una rutina clara.
Antes de decidir ignorarlo, sin embargo, debemos estar razonablemente seguros de que no está expresando miedo, dolor, necesidad de salir al exterior o algún otro problema. La observación del cachorro y del contexto es fundamental.
¿Cuándo NO debes ignorar a un cachorro que llora?
Hay situaciones en las que el llanto requiere nuestra atención y no debería tratarse simplemente como un comportamiento para conseguir compañía.
Una de ellas ocurre durante los primeros días en un nuevo hogar. El cachorro acaba de abandonar el entorno en el que había vivido hasta ese momento y puede sentirse inseguro. Proporcionarle proximidad, calma y un lugar de descanso seguro puede facilitar su adaptación.
Tampoco debemos ignorarlo si existe la posibilidad de que necesite orinar o defecar. Los cachorros todavía están desarrollando el control de sus necesidades y durante determinadas etapas necesitan salir con mucha más frecuencia que un perro adulto.
El hambre, la sed, el frío, el calor o una cama incómoda también pueden provocar lloriqueos.
Otro aspecto especialmente importante es el dolor. Si un cachorro comienza a llorar de forma repentina, lo hace al moverse o al tocar una determinada zona del cuerpo, o el comportamiento aparece acompañado de otros síntomas, es necesario investigar qué sucede.
Conviene prestar especial atención si, además del llanto, aparecen señales como:
- Falta de apetito.
- Apatía o debilidad.
- Vómitos o diarrea.
- Cojera o dificultad para moverse.
- Dificultad para respirar.
- Quejidos al tocarlo.
- Cambios bruscos de comportamiento.
- Llanto muy intenso o persistente.
Ante este tipo de situaciones es recomendable consultar con un veterinario para descartar un problema de salud.
¿Qué hacer si el cachorro llora por la noche?
El llanto nocturno es especialmente frecuente durante las primeras noches del cachorro en casa. Hasta ese momento probablemente estaba acostumbrado a dormir junto a su madre y sus hermanos, por lo que encontrarse solo en un espacio desconocido puede generarle inseguridad.
Por esta razón, dejarlo aislado durante horas mientras llora no debería ser la primera estrategia.
Una opción es colocar inicialmente su cama o zona de descanso cerca de nosotros. De esta forma puede percibir nuestra presencia sin necesidad de convertir cada lloriqueo en un momento de juego o actividad. Conforme vaya ganando seguridad, su lugar de descanso puede adaptarse progresivamente a las normas que queramos establecer en casa.
También es fundamental comprobar si necesita salir a hacer sus necesidades. Los cachorros pequeños pueden necesitar hacerlo durante la noche.
Si es necesario sacarlo, conviene mantener una dinámica tranquila: llevarlo al lugar correspondiente, esperar a que haga sus necesidades y volver después a la zona de descanso. Evitar juegos o una interacción excesiva le ayuda a diferenciar la salida nocturna para ir al baño de otros momentos de actividad.
Una rutina estable antes de dormir también puede facilitar el descanso. Mantener horarios relativamente constantes y disponer de un espacio cómodo y seguro ayuda al cachorro a anticipar qué ocurre a continuación.
Con paciencia, la mayoría de los cachorros van adaptándose progresivamente a la nueva rutina.
Cómo enseñar a un cachorro a quedarse tranquilo y solo
Aprender a estar solo es una habilidad importante, pero debe construirse poco a poco. No es recomendable pasar de acompañar constantemente al cachorro a dejarlo varias horas solo de un día para otro.
El proceso puede comenzar con separaciones muy breves dentro de casa. Podemos alejarnos durante unos segundos o minutos y regresar antes de que el cachorro alcance un nivel elevado de nerviosismo.
A medida que se muestre cómodo, los periodos pueden ampliarse progresivamente.
Su zona de descanso también debería asociarse con experiencias positivas. Una cama cómoda, juguetes adecuados para su edad y momentos tranquilos pueden ayudarle a entender que ese espacio es seguro.
Además, es útil premiar la calma de manera natural. Si observamos al cachorro descansando solo o entreteniéndose tranquilamente, podemos reforzar ese comportamiento sin necesidad de esperar a que aparezca el llanto.
La actividad física y la estimulación mental adaptadas a su edad también son importantes. Un cachorro necesita jugar, explorar, aprender y descansar. Cubrir estas necesidades facilita que pueda relajarse posteriormente.
El objetivo no consiste simplemente en conseguir que el cachorro deje de llorar, sino en enseñarle que puede estar tranquilo y seguro aunque no reciba atención constantemente.
Este aprendizaje requiere paciencia. Cada perro tiene su propio ritmo y algunos cachorros necesitan más tiempo que otros para ganar independencia.
¿Cuándo consultar con un veterinario o educador canino?
Aunque muchos episodios de llanto forman parte de la adaptación y el desarrollo normal de un cachorro, existen situaciones en las que es recomendable buscar ayuda profesional.
Si el llanto aparece de manera repentina, es intenso, persiste durante mucho tiempo o está acompañado de síntomas físicos, el primer paso debería ser consultar con un veterinario. Es importante descartar dolor, enfermedad o cualquier otra causa relacionada con la salud.
Cuando se han descartado problemas médicos pero el cachorro muestra dificultades importantes para quedarse solo, miedo intenso, conductas destructivas, intentos de escapar o una angustia que no mejora progresivamente, puede resultar útil recurrir a un educador canino o profesional especializado en comportamiento.
